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EL ESTRÉS LABORAL AUMENTA LA PROGRESIÓN DE LA ATEROSCLEROSIS

18.05.2008 00:00

EL ESTRÉS LABORAL AUMENTA LA PROGRESIÓN DE LA ATEROSCLEROSIS

 

El tratamiento del estrés psicológico con miras a reducir su impacto sobre el aparato cardiovascular requiere de un enfoque multidisciplinario.

Congreso Mundial de Cardiología, Buenos Aires, 18 de Mayo de 2008.- El estrés laboral que resulta de una alta demanda en el lugar de trabajo puede aumentar hasta en un 46% la progresión de la aterosclerosis en individuos con personalidades altamente reactivas al estrés. Eso es lo que demuestra un estudio cuyos resultados serán discutidos en el XVI Congreso Mundial de Cardiología, que entre el 18 y el 21 de mayo reúne en la ciudad de Buenos Aires a cerca de 15.000 profesionales de la salud de más de 100 países.

El estudio, realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública de Berkeley, Estados Unidos, halló que la combinación del estrés asociado a un trabajo muy demandante con una personalidad reactiva se traduce en un engrosamiento de las paredes internas de las arterias carótidas y de las placas ateroscleróticas que se alojan en su interior y obstruyen progresivamente el flujo sanguíneo. Ambos factores son marcadores del progreso de la enfermedad aterosclerótica que subyace a las enfermedades cardiovasculares.

“Estudios como este han demostrado que el estrés en el lugar de trabajo se asocia con las enfermedades cardiovasculares –afirma la doctora C. Noel Bairey Merz, directora del Centro de Prevención y Rehabilitación Cardiaca del Centro Médico Cedars-Sinai, de los Estados Unidos, que disertará sobre estrés laboral en el citado congreso–. Y aunque es difícil estimar cuántas personas están en riesgo de sufrir enfermedad coronaria a causa del estrés laboral, el más reciente análisis del estudio Interheart realizado por el doctor Salim Yusuf permite estimar que entre un 20 y un 30% de los ataques cardíacos son atribuibles al estrés psicológico.”

Realizado en 52 países, sobre una población de 25.000 pacientes, el estudio Interheart demostró incluso una relación entre la depresión, el estrés laboral o familiar y el infarto agudo de miocardio. “En el Estudio Interheart, los factores psicosociales resultaron ser predictores más potentes de la incidencia de infarto de miocardio que la diabetes, el tabaquismo, la hipertensión y la obesidad en el análisis multivariado”, comenta la doctora Mónica Acevedo B., cardióloga y profesora auxiliar del Departamento de Cardiología de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

“La presencia de estos factores aumentaba claramente el riesgo de infarto –afirma por su parte el doctor Néstor Vita de Argentina, Profesor de Medicina Interna del Instituto Universitario Italiano de Rosario y Vicepresidente del XVI Congreso Mundial de Cardiología, al referirse al estrés y a la depresión–. Un subestudio realizado en particular en Latinoamérica mostró que es mayor el impacto cardiovascular de estos factores que en Europa occidental.” La prevención de los factores de riesgo cardiovascular modificables –como el estrés, al igual que el tabaquismo, el sedentarismo, el sobrepeso, la hipertensión la diabetes y la hipercolesterolemia– constituye el tema central del XVI Congreso Mundial de Cardiología, el evento científico más importante de la cardiología mundial.

ABORDAJE MULTIDISCIPLINARIO

“El siglo XXI se nos presenta con la aparición de nuevas epidemias, muchas de ellas relacionadas entre sí, como la diabetes, el síndrome metabólico o el estrés –afirma el doctor Vita–. La influencia del estrés sobre el aparato cardiovascular se da por la conexión directa que existe entre el cerebro y el corazón. Y si bien desde el inicio mismo de la medicina se intuyó esta relación, los avances tecnológicos han permitido llevarla a través de la experimentación al campo de las verdades médicas.”
Hoy se sabe que el estrés psicológico constituye tanto un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares como un desencadenante de eventos cardiovasculares, como el infarto agudo de miocardio. “El estrés psicológico actúa por dos caminos distintos –explica la doctora Bairey Merz–. En forma indirecta, el estrés se asocia a una pobre adherencia a estilos de vida saludables y a los tratamientos médicos; en forma directa, el estrés ocasiona la constricción de los vasos sanguíneos, una mayor formación de coágulos sanguíneos, presión arterial elevada, una mayor resistencia a la insulina y diabetes.”
 
El estrés psicológico activa el sistema psiconeuroendocrinológico, lo que da lugar a la aceleración del pulso y un incremento de la presión arterial, así como también la liberación de ácidos grasos y de catecolaminas. “Si esta situación se vuelve crónica puede llevar a una mayor velocidad en el desarrollo y la aparición de la enfermedad cardiovascular –afirma el doctor Vita–. En el consultorio médico es posible evaluar el grado de estrés y su repercusión sobre el aparato cardiovascular a través de una entrevista, o incluso con estudios más sofisticados como la cámara gamma o la tomografía por emisión de positrones.”

En todos los casos, el estrés requiere un enfoque multidisciplinario que incluya al médico clínico, al psicólogo, al nutricionista y al kinesiólogo; en los casos de mayor severidad es posible recurrir a medicamentos ansiolíticos. “El ejercicio y la psicoterapia son fundamentales para el tratamiento a largo plazo. El cambio de estilo de vida, difícil de obtener, debe ser el objetivo final de todo tratamiento, lo que significa un correcto manejo de la carga laboral, del tiempo y del dinero”, asegura el doctor Vita.
El especialista agrega: “La necesidad de descanso semanal y anual es muy importante, y una de las formas de lograrlo es reforzando los lazos interpersonales y familiares”.

En cuanto a la posibilidad de implementar estrategias para reducir el impacto del estrés laboral desde el mismo lugar de trabajo, la doctora Bairez Merz afirma: “los estudios clínicos realizados al respecto han arrojado resultados contradictorios en cuanto a su capacidad de mejorar los resultados cardiovasculares; de todos modos, este campo se encuentra en su infancia, de modo que se necesita más investigación al respecto.”

EL PESO DE LA DEPRESION

En cuanto a la depresión, otros de los factores psicosociales que cada vez cuenta con un mayor cúmulo de evidencias que la vinculan a las afecciones cardiacas, y que se estima alcanza al 5% de la población mundial, la doctora Acevedo comenta: “la mayoría de los estudios que se han realizado sugieren que el desorden depresivo mayor y los trastornos depresivos en general son factores de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular en sujetos sanos, en sujetos con enfermedad cardiovascular ya establecida y en pacientes operados del corazón”.

Al igual que el estrés crónico, la depresión posee un profundo impacto sobre el sistema nervioso central, provocando alteraciones en el sistema nervioso autónomo y en el eje hipotálamo-hipofisiario, lo que se asocia a una mayor propensión a desarrollar obesidad abdominal y otras alteraciones metabólicas que promueven la resistencia del organismo a la insulina y aumentan el riesgo de desarrollar diabetes tipo II.

“Los pacientes deprimidos también pueden presentar alteraciones en las plaquetas, lo que promueve la coagulación de la sangre y puede aumentar el riesgo de sufrir eventos coronarios –explica la doctora Acevedo–. Finalmente, se ha descrito en pacientes con síndromes depresivos la existencia de una mayor frecuencia de disfunción endotelial, y por lo tanto, una alteración de la dilatación de las arterias.” Todos estos factores permiten comprender por qué la depresión se asocia a un mayor riesgo cardiovascular.

Un dato significativo es que, según muestran las estadísticas internacionales, la depresión es más frecuente en las mujeres que en los varones (la relación es de 1.7 a 1). “Esta mayor prevalencia en las mujeres se observa desde la adolescencia temprana hasta que la mujer está en la mitad de los 50 años –comenta la doctora Acevedo–. En cuanto a la depresión en pacientes con enfermedad cardiovascular, se ha visto que es mucho más prevalente en la mujer que en el hombre tras un infarto. En ellas, los cuadros depresivos son más severos y tienden a durar más que en los varones.”
“En las mujeres, después de un infarto, también se ha descrito una menor red de apoyo social, y tanto la depresión como contar con una menor red de apoyo social son factores predictores de eventos cardiovasculares adversos, como muerte cardiaca y mayor recurrencia de eventos cardiacos –agrega la doctora Acevedo, integrante del Panel de Expertos sobre Mujeres y Enfermedad Cardiaca, de la Federación Mundial del Corazón–. Asimismo, en las mujeres el estrés marital es un factor de recurrencia de eventos cardíacos, y no el estrés laboral, de mayor impacto en los varones.”

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La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) fue fundada en el año 1937 y es una de las sociedades de cardiología más antiguas del mundo. Entre sus miembros se incluyen a muchas prestigiosas figuras reconocidas internacionalmente por su contribución a la ciencia, entre ellos un ganador del Premio Nóbel. La SAC tiene más de 6.500 miembros de diferentes categorías incluyendo a médicos, enfermeros y técnicos. Cuenta con 36 Distritos Regionales distribuidos en todo el territorio nacional, y 20 Consejos Científicos que representan a todas las sub-especialidades de la cardiología. Lleva adelante una intensa capacitación a través de cursos para todas las especialidades; avala la certificación de "Cardiólogo Universitario" y conduce un programa de entrenamiento para la recertificación. 
Otras áreas importantes de su labor incluyen las actividades de investigación con la realización de estudios epidemiológicos, estudios de investigación clínica y "Consensos", que establecen estándares para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares más importantes. La SAC actúa como consejero tanto para los miembros de la Cámara Legislativa como del Parlamento Nacional; y ha establecido una institución focalizada a la comunidad, la Fundación Cardiológica Argentina, que educa sobre la prevención de enfermedades cardiovasculares y organiza y dicta cursos de resucitación cardiopulmonar.
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La Federación Argentina de Cardiología (FAC) es una organización científica constituida por la agrupación de 37 Sociedades Federadas y 11 Delegaciones distribuidas en toda la geografía argentina. Fue fundada en el año 1965 por un grupo de prestigiosos cardiólogos del interior del país. Su objetivo fundacional es promover la educación cardiológica y la producción científica entre sus mas de 5.500 miembros. Para ello la FAC emite certificación de la especialidad reconocida por varios gobiernos provinciales y tiene convenios con numerosas universidades argentinas. Edita la Revista de la Federación Argentina de Cardiología  desde hace cuarenta años con edición en papel y electrónica. Sus 22 comités científicos desarrollan una gran actividad académica y la reciente creación del Área de Consensos Científicos Institucionales estimula aún más dicha actividad, coordinando la realización de guías y recomendaciones. En este sentido, el área de consensos promueve la interrelación  con otras sociedades científicas afines, con el objetivo de que esas guías tengan una amplia difusión y base de sustentación.
La FAC actúa además como órgano permanente de consulta para numerosos organismos universitarios y gubernamentales nacionales y provinciales.
www.fac.org.ar