(Ginebra, 3 de mayo de 2007) – Con 155 millones de niños obesos y con sobrepeso en todo el mundo1, los estudios han demostrado que los padres pueden desempeñar un papel crucial ayudando a controlar el peso de sus hijos y desarrollando otros hábitos saludables para reducir los principales factores de riesgo de las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares cuando éstos sean adultos.2 Reconociendo la influencia de los padres no sólo dentro de la propia familia, sino también dentro de los grupos de la comunidad, el lema del Día Mundial del Corazón de este año, el 30 de septiembre de 2007, es “Unidos por un corazón sano”.
El Día Mundial del Corazón, que se celebra desde hace ocho años, es una iniciativa de las organizaciones que forman parte de la Federación Mundial del Corazón en más de 100 países. La Federación Mundial del Corazón es una organización no gubernamental con sede en Ginebra, Suiza, cuyo cometido es ayudar a la población mundial a conseguir una vida mejor y más duradera mediante la prevención y el control de las enfermedades cardíacas y de los accidentes cerebrovasculares. Las actividades del Día Mundial del Corazón incluyen revisiones sanitarias, paseos organizados, carreras y sesiones de ejercicios, debates públicos, espectáculos, foros científicos, exposiciones, conciertos y torneos deportivos.
Las enfermedades cardíacas y los accidentes cardiovasculares son la causa número uno de muerte en el mundo y cada año acaban con la vida de 17,5 millones de personas, un 80% en los países con rentas medias y bajas. Estas enfermedades pueden prevenirse en gran medida si se reducen los principales factores de riesgo, como son la presión sanguínea alta, los niveles altos de colesterol y de glucosa en la sangre, el consumo inadecuado de frutas y verduras, el sobrepeso y la obesidad y la inactividad física.3
“Estudios de todo el mundo demuestran que los padres desempeñan un papel crucial a la hora de influir en los hábitos para mantener la salud cardiaca de sus hijos durante toda su vida, lo que incluye la dieta, la actividad física y el consumo de tabaco. Se debería recordar a los niños que su modo de comer, beber y moverse determina su ‘salud cardiaca’ futura,” comenta el profesor Shahryar Sheikh, presidente de la Federación Mundial del Corazón. “Los niños adquieren sus hábitos observando a los que les rodean. Los niños de diez años reflejan los hábitos de su familia, de sus compañeros y de su entorno social y las investigaciones actuales indican que los hábitos de comida y de ejercicio se consolidan a esta edad y les acompañan toda la vida.2 Por lo tanto, la prevención primaria de las enfermedades cardiovasculares debe empezar cuanto antes con el reconocimiento por parte de los padres y de los grupos de la comunidad de la oportunidad para ayudar que se les presenta.”
“Con la ayuda de los padres, de los colegios, y de otros grupos de la comunidad, los niños necesitan establecer dietas equilibradas que incluyan una gran cantidad de frutas y verduras, granos integrales, carnes magras, pescados y legumbres, además de productos bajos en grasas,” dice el doctor Srinath Reddy, Director del Consejo Asesor Foundation de la Federación Mundial del Corazón. “Los padres tienen una gran oportunidad para dar ejemplo, no sólo en beneficio de su propia salud cardiaca, sino también de la de sus hijos. Los niños también pueden participar trayendo a casa información sobre salud de sus colegios para influir sobre el comportamiento en cuanto a salud de otros miembros de la familia.”
Un estudio de Noruega, por ejemplo, descubrió que la probabilidad de que un adolescente siguiera una dieta baja en grasa se duplicaba si ambos padres también seguían el mismo tipo de dieta.4 Otro estudio demostró que la participación de los padres mejora considerablemente los comportamientos de comida y de ejercicio de los niños de 8 a 11 años.5
Los jóvenes obesos tienen un 80% más de posibilidades de tener sobrepeso de adultos y por tanto, el riesgo de enfermedades cardiacas y de accidentes cerebrovasculares será mayor.6 Los niños con sobrepeso tienen el triple o el quíntuple de probabilidades de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular antes de llegar a los 65 que un niño con un peso normal7, a lo que hay que añadir el riesgo inmediato de aterosclerosis en las arterias y de una probabilidad mayor de que desarrollen diabetes.
La actividad física es vital para una buena salud cardiaca. La falta de actividad física puede fomentar la obesidad, la diabetes y la hipertensión. Los últimos diez años, el número de niños con sobrepeso ha aumentado de dos a cinco veces en los países desarrollados y casi cuatro veces en los países en vías de desarrollo.8 Un estudio descubrió que los niños que ven más de dos horas de televisión al día tienen un 50% más de posibilidades de tener sobrepeso.9
La actividad física periódica ayuda a ralentizar el estrechamiento de las arterias que van hacia el corazón y el cerebro, permite que el cuerpo consuma el exceso de grasa acumulada, puede ayudar a reducir la presión sanguínea alta, mejora los niveles de colesterol “bueno” (colesterol HDL) y mantiene los niveles de glucosa normales. Al menos un 60% de la población mundial no llega a la recomendación mínima de 30 minutos de actividad física diaria de intensidad moderada (60 minutos para un niño). Sin embargo, los niveles de actividad de los niños pueden mejorar considerablemente con la participación de sus padres.2
El consumo de tabaco también es un factor de riesgo importante para las enfermedades cardiovasculares. Dejar de fumar reduce los niveles de coágulos sanguíneos y disminuye las probabilidades de que se produzca una obstrucción repentina en vasos sanguíneos. Los estudios han demostrado que los niños tienen menos probabilidades de fumar si sus padres no lo hacen y pasan en este modo más tiempos juntos en familia.4,10
Un estudio demostró que las chicas que pasaban poco tiempo en familia tenían casi el quíntuple de posibilidades de fumar que aquellas que pasaban más tiempo con los suyos.10 Cuándo acudir a un grupo de apoyo para dejar de fumar, se tiene el doble de posibilidades de éxito en un grupo que intentando dejar de fumar por uno mismo.11 Cada vez hay mas pruebas que indican que los niños pueden recibir un impacto positivo gracias a los hábitos de salud de sus padres, como el consumo del tabaco, la nutrición y la actividad física.
Si desea más información sobre el Día Mundial del Corazón de 2007, visite www.worldheartday.com. El año pasado en Polonia, por ejemplo, se dedicó una feria de dos días sobre el corazón a aumentar la concienciación sobre las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares; en Irán se celebraron partidos, concursos de cocina y eventos para niños en edad escolar y en Laos tuvo lugar una conferencia de dos días sobre las enfermedades cardiovasculares, además de un programa de televisión.
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Nota del editor
La Federación Mundial del Corazón da los siguientes consejos para ayudar a la gente y a sus familias a evitar las enfermedades cardiacas y los accidentes cerebrovasculares:
Sobre la Federación Mundial del Corazón
La Federación Mundial del Corazón es una organización no gubernamental con sede en Ginebra, Suiza, que se dedica a la prevención y al control de las enfermedades cardíacas y de los accidentes cerebrovasculares y que se centra en los países con rentas medias y bajas. Está formada por 195 sociedades afiliadas de fundaciones de cardiología pertenecientes a más de 100 países que cubren las regiones de Asia-Pacífico, Europa, Mediterráneo Oriental, el continente americano y África. Si desea más información, visite: www.worldheart.org
Contacto de prensa:
Karen Smadja, Cohn & Wolfe public relations
Tlf.: +41 22 908 4077
Karen_smadja(at)ch.cohnwolfe.com
1 T Lobstein et al, Obesity in children and young people: a crisis in public health. Obesity Rev., mayo de 2004; 5 (supl 1): 4-85
2 Norton D et al. Parental influence on models of primary prevention of cardiovascular disease in children. European Journal of Cardio Nursing 2(2003) 311-322
3 Organización Mundial de la Salud. Preventing Chronic Diseases: A Vital Investment: informe global de la OMS. Ginebra: prensa de OMS, 2005.
4 Rossow I et al, 1994, Concordance of parental and adolescent health behaviours. Soc. Sci. Med. 1994; 38: (9) 1299-305
5 Nader et al, 1996 The effect of adult participation in a school-based family intervention to improve children’s diet and physical activity: the child and adolescent trial for cardiovascular health. Prev Med 1996; 25< (4): 455-64
6 Cálculos recientes muestran que más de 1,5 millones de personas en todo el mundo padecerán sobrepeso hacia el 2015 si continúa la tendencia actual; hoy en día, más de 22 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso. Organización Mundial de la Salud. Preventing Chronic Diseases: A Vital Investment: informe global de la OMS. Ginebra: prensa de OMS, 2005.)
7 Circulation, 2004, 109, abril 5
8 Flynn. Et al: Reducing obesity and related chronic disease risk in children and youth. Obes. Rev. Feb. de 2006; 7 Supl 1:1-5
9 Fleming-Moran et al.Behavioral Interventions and the Role of Television in the Growing Epidemic of Adolescent Obesity. Methods Inf Med 2/2005, 303-309.
10 Garmiene et al, Family time, parental behaviour model and the initiation of smoking and alcohol use by ten-year old children. BMC Public Health, 23 de nov. de 2006, 6:287
11 Stead LF et al: Group behaviour therapy programmes for smoking cessation. Cochrane Collaboration. 2005